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Producir tanto como… 30 noviembre, 2011

Filed under: Problemas y Efectos Medioambientales — samaig3 @ 18:01
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Para producir un kilo de carne se necesitan, como mínimo, 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua y la energía equivalente a 8’3 litros de gasolina. Por tanto, para reducir las emisiones de dióxido de carbono reduce tu consumo de carne. En cambio, un kilogramo de cereal sólo precisa 100 litros de agua, unos pocos gramos de abonos y poca gasolina. Así, es claro que comer carne es un privilegio:

  • En norteamérica se ingieren 132 kilogramos anuales por habitante, en Indostán son 2 y en España son 90. La cifra española ya supera en un 30% lo recomendado por la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud). La media mundial estaría en unos 30 kilogramos anuales.
  • Ahorra muchísima más agua dejar de comer 1 kilo de carne que dejar de ducharse 365 días.
  • Según algunas fuentes, con el 15% de los cereales empleados en el engorde de ganado se podría solucionar el hambre crónica del llamado Tercer Mundo. El abuso de la ganadería ha sido también denunciado en multitud de ocasiones. Jeremy Rifkin expuso los peligros de un crecimiento desmedido de la ganadería pues esto suele suponer la pérdida de zonas boscosas, además de un aumento espectacular de las emisiones de metano (otro gas de efecto invernadero) que emiten todos los animales (monogástricos y más aún poligástricos). En el caso de los bovinos la cifra aumenta si la alimentación es a base de piensos artificiales.

Puntualicemos que los animales son muy malos transformadores de proteínas vegetales a proteínas animales: para los bovinos es sólo de un 6 a un 8%. Cada kilo de carne de vaca exige una energía aproximada equivalente a 10 litros de petróleo, y es equivalente al alimento de 16 kilos de vegetales. Comer mucha carne es negativo para la salud pero es también una enorme contribución al efecto invernadero. Dicho de otra forma, los vegetales necesarios para que una persona coma carne vacuna son suficientes para que 16 personas pudieran mantenerse comiendo directamente esos vegetales. Esa relación de 16:1 para la carne vacuna, varía en otros alimentos, como el cerdo (6:1), el pavo (4:1), la gallina (3:1) o los huevos (3:1). Así, puede concluirse que comer carne de ave es menos contaminante que otros tipos de carnes y, no es casualidad que esa carne sea más saludable (al tener menos grasa, por ejemplo). Exigir para la ganadería unas condiciones de vida dignas y una alimentación saludable es, en las condiciones actuales, pedir demasiado…

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología” (2000) también pide una reducción en el consumo de carne porque, aunque su precio podamos pagarlo, el planeta no puede pagar el precio de sobrealimentar a tanta población: “mientras el 10% de los humanos ingerimos diariamente un 40% más de lo estrictamente necesario y enfermamos por comer demasiado, el 40% de la humanidad tampoco está muy sana porque ingiere un 10% diario menos de lo imprescindible. Otros casi 500 millones pasan hambre crónica. (…) El espectacular incremento del vegetarianismo en los países industrializados, identificado por los sociólogos como la más relevante demostración del aumento de la conciencia ambiental. (…) Para empezar hay demasiado ganado en el mundo (…) más de tres por cada ser humano. A ellos destinamos el 30% de la producción agraria final y algo más del 50% de la superficie productiva del planeta. Al mismo tiempo, los ganados contribuyen con sus cuescos de metano a la destrucción del ozono y con su demanda de pastos a un retroceso notable de los bosques, sobre todo tropicales”.

En la necesidad de reducir el consumo de carne en los países ricos también están de acuerdo multitud de científicos, como por ejemplo Paul R. Ehrlich y Anne H. Ehrlich, en su libro “La explosión demográfica: El principal problema ecológico” (1993) y Harvey Diamond, que en su libro “Salud y Ecología” (“Your Heart, Your Planet”, 1990), donde dice que “por cada hectárea de tierra dedicada al consumo humano, se dedican 20 a la alimentación del ganado”.

Por si todo lo anterior no fuera importante, a eso hay que añadir que grandes zonas de la selva amazónica han sido destruidas para albergar pastizales con los que alimentar vacas cuya carne se vende, en forma de hamburguesas en los países desarrollados (la llamada comida rápida, comida basura). Y mientras, la población de los países donde se cría ese vacuno no tiene acceso a esas proteínas. El ecologista brasileño Chicho Méndez (1944-1988) fue asesinado un 22 de Diciembre por defender la selva amazónica contra los ganaderos. Las palabras que nos dejó, bien merecen una reflexión: “Al principio creí que luchaba para salvar los árboles del caucho; luego creí que luchaba por salvar la selva amazónica; ahora me he dado cuenta de que estoy luchando por la Humanidad“.

 

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